No sé realmente por qué estoy escribiendo... no estoy en medio de un ataque zorriaco, no tengo pena ni rabia. Entonces no sé, sólo tengo ganas de escribir y abrir mi caudal sentimental.
Cuando te acostumbras a comer carne y luego esta se acaba y sólo puedes comer verduras, es difícil... sientes que nada te llena... que nada te deja bien, pero después te das cuenta que a veces seguir comiendo carne, una carne que no quiere ser comida, tarde o temprano te traerá peores concecuencias que comerse tres lechugas y un "porongo" de choclo (que atroz decir porongo, me recuerda cien mil cosas).
Ahora, no niego que por muchas semanas la carne era mi anhelo más heavy, pero ahora veo la carne tan lejana que ni siquiera deseo comerla. Si feli, córtala con el temita... lo peor es que no puedo cortarla, es más fuerte que yo... pero no es una obsesión, es sólo rememorar lo que ha pasado... es como si le pidieran a Isabel Allende que no hable de su hija (Paula) es como tratar de borrar algo que JAMÁS se podrá borrar, es algo inolvidable y que tiene un doble gusto... es un dulzor intenso, casi hostigante, mezclado con un amargo menos intenso pero igualmente fuerte.
Como dice mi amiga Rosana "no sé mañana, sé de hoy... No es odio, ni amargura, hoy he salido de ti, bordeando la locura... Hoy no es pasión lo que siento, no es pena ni tormento hoy he salido de ti y entre lágrimas vi romperse el firmamento..."
10-4 me voy porque tengo que arreglarme para irme al cumple de mi amiga Marcia :)
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