
Generalmente no me arrepiento de lo que hago, más me arrepiento de lo que he dejado de hacer.
Esta vez es todo tan raro, siento un grado de arrepentimiento pero no puedo dejar de pensar que simplemente fue una reacción a un hecho que me dañó, en cierta medida.
¿Es posible tener una relación tan diferente/rara/freak/abierta que permita demostraciones de gusto y unos minutos después ofrecerle tu carnada a un amigo? En mi normalidad y correcto funcionamiento de las relaciones humanas no lo es, no expondría a quién se supone que es mío a la posibilidad de que éste se involucre con alguno de mis pares, aunque esta relación no tenga nombre alguno y sólo lo que nos una sean las ganas de besuquearnos de vez en cuando.
Claro, mi intención no es esa... pero claramente no se le puede pedir más a la vida.
En otro plano, el juicio propio es el que más daña. Los amigos perdonan, los amigos entienden... pero uno mismo? es capaz de perdonarse y olvidarse rápidamente de un error que no sólo podría llegar a dañar a una persona más, sino que a varias? es posible lograr una tranquilidad emocional cuando sabes que tus actos han provocado daños colaterales?
Sólo creo que lo que me pasa a mi tiene un remedio que sólo yo puedo encontrar, o sea, ya lo encontré... sólo necesito introducirlo en mi mente y ponerlo en práctica... para lo otro no queda más remedio que el consuelo y el tiempo, esperar que éste haga su trabajo y con las situaciones diarias que se vienen traiga un olvido aparente.
Finalmente, la diversión justifica jugar con una ametralladora emocional y dañar a cuanta persona se te cruza por el camino? podríamos llamarla la guerra del amor.
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