En este periodo en que cierro una de las etapas más grandes de mi vida (grandes en cuanto a importancia, no a tiempo) creo que es bueno darle el punto final a algunas otras que me han acompañado en el proceso.
Para tal efecto es preciso decirlo todo, vomitar todo lo que mi mente me grita y que, aunque ya lo haya dicho, siento que es preciso hacerlo una vez más, la última vez.
Marcelo:
Tanto te esperé, tanto, tanto, como jamás había esperado por nada ni nadie. Tanto te amé y tanto quise seguir aferrado a ese sentimiento que dejé que el tiempo pasara frente a mis ojos y no vi nada, no quise ver nada. No se si eres el amor de mi vida, quiero pensar que no es así, hasta el momento si lo has sido y lo seguirás siendo hasta que aparezca alguien que me haga cambiar de opinión.
No quisiera ya volver a estar contigo, no sería justo y se perfectamente que eso jamás va a suceder, aunque por muchos años albergué esa esperanza dentro de mi. Verte conmigo, completándome, equilibrando mi personalidad un poco desequilibrada.
Ayer estuve leyendo nuestras conversaciones del último tiempo y me llamó la atención ver que me dijiste que me hiciste mal. Creo que eso da cuenta que ya crecimos.
Como dijiste alguna vez, nuestra relación fue de dos adolescentes y sí, es posible, pero ¿acaso no se ama sin miedo y sin medida en ese periodo?
Creo que jamás te olvidaré porque nunca sentí tan poco miedo de amar a alguien y mostrarme tal como soy, con mis mil quinientos defectos y mis contadas virtudes.
Ahora que te pienso recuerdo todo, lo malo y lo bueno que había en ti, sin embargo un cariño genuino invade mi corazón. El cariño que se le tiene al primer amor. El cariño que se le tiene a quién, en algún momento, te hizo sentir la persona más afortunada y feliz.
Me encantaría tenerte más cerquita de mi vida, me produce un grado de pena saber que vivimos nuestras vidas como si jamás hubiésemos sentido lo que sentimos. Creo que el error que cometía al pensar que las personas me pertenecían aprendí a remediarlo contigo, fuiste lo que tenía y lo que más me costó perder pero con el tiempo aprendí que era parte de la vida, una parte que a todos nos toca con diferentes personas.
Nuestras vidas han continuado uno alejado del otro y lo han hecho de manera correcta. Tú, tus estudios, tu familia, tu pareja y tus proyectos han sido desarrollados sin mi contemplación. Yo, mis estudios, mi familia y mis proyectos se han desenvuelto sin que tú estés presente en ellos. Eso habla de que nadie es imprescindible, pero siento que hubiese sido todo mejor si nos hubiésemos tenido, no como pareja, necesariamente, sino como piezas importantes en el desarrollo de nuestras vidas.
En este momento suelto todos los hilos que me ataban a este pasado añorado, en este momento sólo eres un lindo recuerdo, en este momento dejo de vigilar tus pasos para centrarme en los míos y en el cumplimiento de mis anhelos.
Si alguna vez llegaras a leer esto no olvides que cuando me necesites podré estar, siempre estaré feliz de poder tender una mano a quién me enseñó y me hizo crecer como nunca antes pude.
Aunque suene extraño y contradictorio.
Siempre te querré.
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